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lun 27 jul de 2015

Comprueban eficacia del Alga Espirulina para tratamiento de hígado graso.

El consumo de Espirulina, una bacteria acuática que se comercializa como suplemento alimenticio, ayuda a disminuir los niveles de lípidos en la sangre, principal factor para que las personas desarrollen hígado graso, obesidad, alteración de su actividad vascular, diabetes e hipertensión, señaló Marco Antonio Juárez Oropeza, investigador del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien desde hace tres años estudia este microorganismo.

Beneficios de la Espirulina en el tratamiento del hígado graso

En 36 voluntarios de entre 19 y 48 años de edad, el investigador administró 4.5 gramos de espirulina durante seis semanas y al final del tratamiento observó que disminuyó el colesterol y los triacilgliceroles. “El principal efecto de la espirulina es la diminución de triacilgliceroles –moléculas de ácido graso–, la cual está asociada a la disminución del colesterol LDL y al aumento de colesterol HDL, que adicionalmente disminuye la presión elevada de los pacientes”, detalló.

El colesterol LDL, dijo, es aquel que viaja por las lipoproteínas de baja densidad y produce un aumento de enfermedades en las arterias coronarias, es decir, arteriosclerosis e infarto al miocardio porque el exceso de este tipo de colesterol se deposita en las arterias. En cambio, el colesterol HDL –de lipoproteínas de alta densidad– está asociado a una protección contra dichos problemas.

Anterior a ese estudio, Marco Antonio Juárez Oropeza experimentó en ratas y ratones de laboratorio con hígado graso inducido por dieta rica en fructosa o por la administración de sustancias tóxicas para el hígado como el tetracloruro de carbono, con los cuales demostró que esos daños pueden disminuirse si se administra espirulina.

“Estudiamos el exceso de calorías en forma de fructosa que deriva en ácidos grasos y gliceroles que al almacenarse en los animales, éstos incrementan de peso, alteran su actividad vascular y se vuelven hipertensos. Pero al darles espirulina notamos que se prevenía de forma evidente el desarrollo de hígado graso, las alteraciones vasculares y en menor proporción, la obesidad”, detalló.

Esos resultados, dijo, se pueden ejemplificar con aquellas personas que consumen bebidas con azúcar de miel, alimento rico en fructosa que puede conducir a alteraciones de la presión arterial, modificaciones de depósito de lípidos y generar hígado graso.

Por lo que el especialista en bioquímica de la UNAM también desarrolló estudios en humanos diagnosticados con hígado graso, a los cuales, durante tres meses les suministró 4.5 gramos de espirulina por día, demostrando que la enfermedad disminuía más del 50% e incluso, al repetir al tratamiento, en algunos pacientes desapareció dicho padecimiento hepático.
MÁS BENEFICIOS. A la población de 36 pacientes, el investigador también los clasificó en diferentes tipos de presión arterial durante y después del tratamiento, obteniendo como resultado que el número de casos de presión normal aumentó a causa del suministro de la cianobacteria (espirulina). “Con eso corroboramos los efectos que causó en los animales, quienes presentaron equilibrio de actividad vascular”, indicó.
 
A la par, añadió, realizó estudios en personas con actividad física sin problemas hepáticos para valorar qué pasaba con la absorción de lípidos en la sangre y para ello suministró por 15 días la espirulina. “Observamos que estos jóvenes a pesar de tener valores normales y deseables de lípidos, el haberles dado espirulina disminuyó los colesteroles y los triacilgliceroles, es decir, esta tratamiento tiene efectos benéficos aún en población sana”, apuntó.

CURA. Marco Antonio Juárez Oropeza comentó que el hígado graso puede culminar en cirrosis o cáncer hepático y las causas son múltiples: dieta baja en proteínas y ricas en carbohidratos, diabetes u obesidad. Sin embargo, aseguró, no existe un tratamiento totalmente efectivo.

“No hay un consenso sobre cuál es el mejor tratamiento, se ha recomendado el uso de antioxidantes, vitamina C y vitamina E. Por eso pensamos que los estudios de la espirulina pueden contribuir, en tanto, sabemos que consumirla nos protege de padecimientos hepáticos”, señaló.

La espirulina, dijo, es una cianobacteria conocida erróneamente como alga que crecía de forma natural en el Lago de Texcoco –cuerpo de agua hoy extinto– y que ha sido estudiada con mayor énfasis para que las personas bajen de peso. “Somos de los primeros que decidimos explorar sus efectos antioxidantes e hipolipemiante –sustancia capaz de disminuir lípidos en la sangre– en trastornos inducidos por la dieta, enfermedades que dañan al hígado y causan, principalmente, hígado graso”, concluyó.

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